dpa - Firmada
Fitzek vuelve al thriller con novela sobre los límites de la moral
19.10.2026, 15:15
Para algunas personas, viajar en tren puede convertirse en una auténtica pesadilla, con retrasos, cancelaciones, desvíos. Sin embargo, en el nuevo thriller psicológico del alemán Sebastian Fitzek, una pequeña demora sería una bendición para el protagonista.
Porque lo que debería ser un placentero viaje a bordo del ficticio "Royal Rail Express" de Praga a Berlín, se convierte en una desesperada carrera contrarreloj. Con "Der Nachtzug" (El tren nocturno), que se publica en alemán el 21 de octubre, el exitoso escritor celebra los 20 años de su debut en el género, que tuvo lugar con "Terapia". Esta vez, Fitzek sitúa la historia del abogado penalista Adrian Corvin en los vagones de un lujoso tren en movimiento.
De qué trata la novela
La premisa, como suele ocurrir en las novelas de Fitzek, es extremadamente brutal: Judith, la esposa de Corvin, es asesinada y su hijo Emil, de cinco años, secuestrado. La investigación conduce a Praga. Allí, Blanka, quien confiesa ser la asesina, sorprende a Corvin al entregarle, contra su voluntad, un pasaje para viajar a Berlín en el "Royal Rail Express", un tren equipado con suites, restaurante abierto las 24 horas y ventanas panorámicas. Blanka pretende proponerle un trato perverso.
Corvin deberá defenderla en una especie de juego de roles teórico y convencerla, antes de llegar a Berlín, de que no merece la pena de muerte a pesar de haber asesinado a su esposa (para la historia no importa que la pena capital no exista en Alemania). A cambio, ella le revelará dónde se encuentra Emil. Para salvar a su hijo, Corvin acepta la propuesta.
Como él mismo lo describe en un momento, comienza una "demencial búsqueda del tesoro mortal". El abogado se ve atrapado en una espiral de oscuros recuerdos de su pasado y empieza a cuestionarse sus propios principios morales.
¿Renunciaría Fitzek a sus propios principios?
Esa fue precisamente la primera idea que tuvo para "Der Nachtzug", explicó Fitzek a dpa. Quería enfrentar a un abogado penalista con sus propios principios y plantear la pregunta de "si uno puede defender incluso al peor criminal del planeta, que ha destruido a su propia familia".
Nacido en Berlín, Fitzek estudió Derecho, aprobó el primer examen estatal y obtuvo un doctorado en Derecho de Autor antes de dedicarse a la literatura.
El escritor considera que el Estado de derecho existe también para proteger a las personas de sí mismas, una idea que constituye el tema central de la novela. ¿Dejaría de lado sus principios, como el protagonista de su libro, si alguien le hiciera algo terrible a su familia?
Corvin, al igual que él, es un firme opositor a la pena de muerte, explica. Los argumentos de ambos son similares, entre ellos, que una condena de ese tipo es irreversible.
"Pero creo que eso solo resulta tan lógico en la teoría. Cuando uno se ve afectado en la práctica, sospecho que son muy pocas las personas que tienen la grandeza interior necesaria para perdonar, por ejemplo, al asesino de su hijo. Más bien pienso que la mayoría, entre quienes me incluyo, dejaría de lado sus propios principios en una situación semejante", afirma Fitzek.
Por eso, sostiene, es importante contar con un Estado de derecho que impida que "el dolor personal dé lugar a otro delito".
Uno de los aspectos interesantes del nuevo thriller es su estructura narrativa. Esta vez, el lector conoce desde el principio, y no al final, a una mujer que se presenta como la asesina.
Con sus capítulos breves, "Der Nachtzug" se lee más bien como un enigma que se va resolviendo poco a poco. Debido a las numerosas tramas entrelazadas y las revelaciones inesperadas, conviene prestar especial atención para no perder el hilo de la historia.
La violencia contra las mujeres, otro de los temas del libro
En su obra, Fitzek también aborda otras cuestiones, entre ellas la violencia contra las mujeres. En los agradecimientos del libro escribe que resulta prácticamente imposible escribir un thriller realista sin tratar esta problemática, porque lamentablemente forma parte de la realidad.
Según afirma el autor durante la entrevista, más allá de dónde se mire, "hay que hacer muchísimo más" para combatirla. A su juicio, casi no se hace nada en las primeras etapas del problema, por ejemplo, en lo que respecta a la violencia doméstica.
Fitzek considera que, así como existen programas de prevención destinados a personas con pedofilia, también deberían desarrollarse más iniciativas dirigidas a hombres con tendencias violentas, o prestar especial atención a las primeras señales de alerta.
Por eso, cree necesario contar con más refugios para mujeres, más espacios seguros y una mayor concientización sobre lo que los hombres pueden hacer simplemente a través de su comportamiento cotidiano.
"Siempre me siento incómodo cuando entro en un ascensor y hay una mujer sola. Puedo comprender perfectamente sus temores. Si camino de noche por alguna calle y veo que se acerca una mujer sin compañía, cruzo enfrente. No porque tenga miedo, sino porque son pequeños gestos que uno puede hacer", explica.