dpa - Firmada

La búsqueda de récords disparatados en Alemania

13.10.2026, 14:25

Por Antonia Sawallisch (dpa)

Tablones apilados, zapatos de taco alto alineados, un aro de básquet y una infinidad de globos de colores colocados en una pared de una nave vacía para automóviles. En medio de todo, una mujer menuda camina con un traje blanco corto y muñequeras.

Lo que parece el escenario de una feria es, en realidad, el lugar elegido para un desafío muy particular. La mujer se llama Palina Glebova y quiere comprobar si es capaz de conseguir doce récords Guinness en un solo día.

Lanzar dardos con los pies

La deportista de 30 años compite en disciplinas insólitas, como "lanzar dardos con los pies", "patear zapatos de taco alto para encestarlos en un aro de básquet" o "romper tablas con una pesa sujeta al pelo".

"Hoy es, realmente, el día más importante de mi vida hasta ahora", afirma Palina Glebova a dpa durante la jornada de competición en Hamburgo. La especialista en artes marciales lleva cuatro meses de entrenamiento intenso y exigente.

Un equipo completo de familiares y amigos acompaña a Glebova en la nave. Tienen asignadas distintas tareas: controlar los tiempos, asistir con las grabaciones de video, brindarle apoyo emocional o participar como compañeros en las pruebas.

Antes de que comience la primera disciplina, su entrenador, Joe Alexander, reúne a todos. Los colaboradores forman un círculo abrazados. "Hoy es un día verdaderamente histórico", les dice Alexander para motivarlos.

Glebova persigue desde hace seis años récords mundiales fuera de lo común. Si logra establecer doce récords en un solo día, hará historia. "Porque ninguna mujer lo consiguió antes que yo", afirma.

Fuerzas insospechadas el día de los récords

Con voz tranquila pero firme, el entrenador da las últimas instrucciones: "Nada de apurarse". Palina Glebova y su entrenador realizan dos rituales de saludo del taekwondo, inclinándose uno frente al otro. Glebova practica este arte marcial coreano desde hace 20 años y posee el cuarto dan.

Muchas de las patadas y pruebas de rotura de tablas proceden del taekwondo, aunque fueron modificadas para adaptarlas a los récords y no se utiliza el uniforme tradicional.

Entonces comienza la primera prueba. Respira profundamente antes de reventar con una precisa patada giratoria de 360 grados un globo lleno de confeti situado a 1,86 metros de altura. El confeti cae al suelo y el público aplaude. Tras un breve momento de euforia, el equipo revisa las grabaciones para comprobar que la prueba se haya realizado correctamente. Solo entonces pasan a la siguiente.

Supera los primeros seis desafíos consecutivos. En una de las pruebas más espectaculares, revienta globos suspendidos por encima de su cabeza mientras lleva zapatos de taco alto. Para conseguirlo, pegó una aguja en la punta de sus zapatos rojos.

Para que Guinness World Records reconozca posteriormente el récord, también deben quedar documentadas en video la altura de los globos, la longitud de los tacos y la de la aguja. Consigue reventar 38 globos y recupera así un récord que había perdido. 

Un récord en peligro pese a su amuleto de la suerte

En el séptimo intento de récord, las cosas empiezan a complicarse. Glebova intenta anudarse un cinturón de artes marciales en menos de 4,33 segundos, pero no lo consigue, ni siquiera después de numerosos intentos.

Y eso que lleva puesto su amuleto de la suerte: sus viejas zapatillas de taekwondo. Finalmente, Glebova y Alexander deciden postergar la prueba. La repetirá unas semanas después y conseguirá superarla. Por el momento, tiene que aceptar el fracaso.

Pero la jornada debe continuar, preferentemente con pruebas que pueda superar. La especialista en exhibiciones de artes marciales patea zapatos rojos de taco alto para encestarlos en un aro de básquet y rompe tablas con patadas en salto mientras salta a la soga. Las tablas son sostenidas por colaboradores que también saltan junto a ella.

La coronación

Su último desafío del día también consiste en romper tablas. Pero esta vez, en lugar de patearlas, quiere destrozarlas de otra manera. Para ello, una amiga le trenza en el pelo una pesa de 200 gramos.

Con un giro rápido y controlado, hace girar la pesa alrededor de su cuerpo y rompe una tabla tras otra. Al cabo de un minuto, hay 15 tablas partidas por la mitad en el suelo.

Palina Glebova y su equipo celebran los numerosos intentos de récord que lograron superar. Orgulloso, el entrenador Joe Alexander coloca una corona dorada de plástico sobre la cabeza de su discípula y le entrega un ramo de flores en el estacionamiento frente a la nave. "Para mí es una sensación increíble", afirma Glebova, feliz.