dpa - Firmada

Ghana convierte en oportunidades residuos electrónicos gracias a Alemania

13.10.2026, 14:29

Por Christina Peters (dpa)

En 2025 se comercializó en Alemania una cantidad récord de unos 3,4 millones de toneladas de aparatos eléctricos y electrónicos nuevos, según datos preliminares de la Fundación para el Registro de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos.

Sin embargo, solo se recolectaron oficialmente unas 960.000 toneladas de aparatos en desuso, siguiendo la tendencia de los últimos años de incumplir los objetivos legales de recolección en el país europeo.

Estos dispositivos contienen cobre, aluminio, oro y otras materias primas muy codiciadas. Según un estudio encargado por la organización ambientalista alemana Deutsche Umwelthilfe, una mejor recolección y recuperación permitiría obtener cada año materias primas adicionales por un valor superior a los 2.000 millones de euros (unos 2.230 millones de dólares).

De acuerdo con datos de Naciones Unidas, en 2022 se generaron en todo el mundo unos 62 millones de toneladas de residuos electrónicos. Solo algo más de una quinta parte fue recolectada y reciclada correctamente de manera comprobable.

Una parte de estos residuos llega ilegalmente a África, pese a las prohibiciones de exportación, por ejemplo, bajo la apariencia de aparatos usados que supuestamente todavía funcionan.

Pero incluso los dispositivos averiados pueden generar ingresos allí: se reparan, se utilizan para obtener repuestos o se desmontan para recuperar sus materias primas. La estrecha relación entre el negocio y la destrucción ambiental queda de manifiesto en Acra, la capital de Ghana.

Los basurales como fuente de materias primas

En 2013, dos organizaciones ambientalistas incluyeron a Agbogbloshie, en la capital ghanesa, Acra, entre los diez lugares más contaminados del mundo. Las imágenes de jóvenes que quemaban cables para extraer el cobre y revenderlo dieron la vuelta al mundo.

En 2021, las autoridades ordenaron desalojar el vertedero del barrio de Old Fadama, pero los comerciantes continuaron con sus actividades en otros lugares y ahora están regresando. Según las estimaciones, decenas de miles de personas viven directa o indirectamente del procesamiento de aparatos electrónicos usados en Acra.

Recuperar cobre sin quemar cables

"Siempre nos fijamos únicamente en la contaminación ambiental que genera su trabajo. Pero olvidamos el valor económico que crean", comenta Vincent Kyere, director de proyectos de residuos electrónicos del Ministerio de Medio Ambiente de Ghana.

Las imágenes de Agbogbloshie marcaron la percepción internacional de la industria de residuos electrónicos de Ghana. Sin embargo, en Acra también se reconoce ahora el potencial de la extensa red de recolectores, comerciantes y trabajadores especializados que reincorporan aparatos descartados y materias primas valiosas al circuito económico.

El objetivo es que los comerciantes puedan conservar su fuente de ingresos sin tener que quemar cables ni desechar sustancias contaminantes de manera descontrolada.

Para ello también se destinaron fondos de cooperación alemanes. Entre 2016 y abril de 2026, la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ) apoyó a Ghana para que el aprovechamiento de los residuos electrónicos fuera más respetuoso con el medio ambiente.

Según la GIZ, unos 1.500 comerciantes de chatarra recibieron capacitación para manipular de manera segura los aparatos en desuso.

La empresa local GreenAd muestra cómo pueden ponerse en práctica esos conocimientos. En lugar de quemar el revestimiento aislante de los cables viejos, allí se lo retira mediante máquinas. GreenAd ya recibió más de 900 toneladas de cables, afirma el director de proyectos Bennett Akuffo.

Monitores alemanes se convierten en televisores ghaneses

Nana Yaw Konadu demuestra que también es posible ganar dinero con los aparatos electrónicos descartados más allá del comercio tradicional de chatarra. "Lo último que debería hacer una empresa de reciclaje de aparatos electrónicos es reciclar", afirma el empresario. Su prioridad es reparar y reutilizar los dispositivos antes de desmontarlos.

En una nave industrial de su empresa Electro Recycling Ghana, hombres y mujeres ensamblan televisores a partir de monitores de computadora Dell usados, suministrados por una empresa alemana asociada con sede en Renania del Norte-Westfalia. Los aparatos cuestan algo menos de 30 euros, explica Konadu. Para muchos de sus clientes, comprar uno nuevo sería prácticamente imposible.