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Socialdemócratas alemanes debaten consecuencias de elecciones regionales

21.09.2026, 15:22

El Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) convocó una convención en diciembre para debatir, en un foro más amplio, la orientación programática del partido, tras las últimas elecciones regionales.

La convención del partido es una especie de pequeño congreso partidario, aunque en ella no se pueden tomar decisiones sobre la dirección y otros cargos.

En las últimas semanas se han producido repetidas peticiones para que se celebre un congreso extraordinario del partido, ya que parte de la base del SPD está descontenta con los dos presidentes, Bärbel Bas y Lars Klingbeil.

Exigen que ambos renuncien, o bien a sus cargos ministeriales en el gobierno de coalición con los demócrata cristianos, o bien a la presidencia del partido, debido a los malos resultados en las encuestas y a la controvertida política de reformas del Gobierno federal.

En ese contexto, la primera ministra socialdemócrata de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Manuela Schwesig, se ve reafirmada tras las elecciones regionales en su curso crítico a la dirección nacional del partido.

Schwesig ganó la elección en su estado, salió segunda con 35,5 %, detrás de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que obtuvo el 38,2%. Pero cuenta con buenas posibilidades de mantenerse en el gobierno regional en coalición con Los Verdes y La Izquierda, dado que ningún partido está disuesto a aliarse con la AfD para formar mayoría. Schwesig llevó adelante su campana electoral prescindiendo de la participación de la dirección federal del SPD.

Klingbeil se refirió al resultado electoral obtenido por Schwesig con gran respeto, aunque se sabe que ambos no son precisamente amigos íntimos: "Manuela Schwesig y el SPD de Mecklemburgo-Pomerania Occidental han demostrado cómo remontar, cómo luchar, cómo emprender una carrera de recuperación con los temas adecuados y la actitud correcta y, al final, cómo convencer a la gente gracias a esa lucha".

A nivel federal el SPD solo puede soñar con resultados como el segundo lugar de Schwesig. En las encuestas, lleva meses rondando el 12 %, ni siquiera la mitad de ese porcentaje.

Para sus dirigentes nacionales, Schwesig, de 52 años, suele resultar incómoda. "No hago lo que dice un canciller federal o mi partido a nivel federal", subrayó antes de las elecciones en el debate televisado de la emisora NDR. "Hago lo que preocupa a la gente de este estado federado y lo que es bueno para nuestro estado".

Schwesig está considerada como una de las últimas personas del SPD que realmente tiene conexión con la gente y entiende sus problemas. Durante la campaña electoral, no cejó en su empeño de exigir un descuento en el precio del combustible para contrarrestar los elevados precios del carburante; visitó los astilleros y abogó por el empleo y las inversiones.

Pero, sobre todo, Schwesig centró su campaña en oponerse al rumbo de reformas del Gobierno federal. Cercana a la gente y, sobre todo, pragmática: así se podría describir la política de Schwesig. No todos los elementos del método Schwesig pueden aplicarse a nivel federal, pero sí algunos.

Así, a la mañana siguiente de las elecciones regionales, el SPD aumentó la presión dentro de la coalición. "No se puede seguir así como ha ido en los últimos meses", afirmó Klingbeil. "Limitarse a seguir como hasta ahora, con la cabeza contra la pared, y afirmar que ahora solo tenemos que hacer con más coherencia lo que hemos hecho hasta ahora, con la esperanza de que la gente lo entienda, eso no va a funcionar".

Con ello, el líder del SPD parece aludir al canciller conservador Friedrich Merz, quien la noche de las elecciones, poco después del cierre de los colegios electorales, había hecho un llamamiento público a la paciencia y la firmeza en el rumbo de las reformas.

Si quisiera, Schwesig podría llegar a sustituir al dúo Bas/Klingbeil al frente del SPD. Sin embargo por ahora no deja entrever ninguna ambición en ese sentido. La presidencia del partido sería más bien un lastre para ella. Hace tiempo que se ha dado cuenta de que puede ejercer influencia tal y como está. Tras la impresionante remontada frente a la AfD, podrá dirigir la cúpula de su partido como presidenta en la sombra.

Quien ha mostrado pretensiones de encabezar un cambio en la cúpula del SPD es el exministro de Trabajo Hubertus Heil. Fue uno de los perdedores en la pugna por el poder en el SPD tras las elecciones al Bundestag del año pasado. Ahora volvió a mostrarse dispuesto a asumir un cargo de liderazgo en el SPD.

"Me implicaré allí donde se me necesite", declaró Heil a la revista "Stern". "El SPD no es un fin en sí mismo ni una propiedad privada", dijo en referencia a las funciones de dirección partidaria.

Las elecciones regionales de septiembre habrían demostrado que se necesita un SPD fuerte para formar mayorías democráticas, declaró Heil, a la vez que criticó que, en la actualidad, los ciudadanos y ciudadanas no tienen una idea clara del rumbo del partido.

"Me implicaré en el debate necesario con mis convicciones y mi experiencia para que el SPD vuelva a ser más fuerte", subrayó.
Heil también abogó por que, como norma general, los candidatos y candidatas del SPD a cargos públicos se elijan mediante elecciones primarias de los afiliados.