dpa - Firmada

La singular historia de un monumento al Holocausto en norte de Alemania

10.08.2026, 14:18

Por André Klohn (dpa)

Desde hace 80 años, un monolito en la ciudad de Itzehoe, en el norte de Alemania, iniciativa de un sobreviviente del Holocausto en colaboración con un nazi arrepentido, recuerda a las víctimas del nacionalsocialismo.

"El monumento de Itzehoe se considera el más antiguo del que se tiene constancia", afirma el historiador Oliver Auge, de la Universidad Christian Albrecht de Kiel. La construcción, que lleva la inscripción "A las víctimas del nacionalsocialismo", se inauguró el 8 de septiembre de 1946.

El periodista, autor y cronista del monumento Michael Legband, de 74 años, y natural de Itzehoe, lleva décadas luchando para que la historia no caiga en el olvido. "Pronto no quedarán testigos de la época; por eso necesitamos instalaciones como esta", señala.

Cómo surgió

La historia de su creación, apenas un año después del fin de la guerra, resulta extraordinaria. Lo impulsaron en 1945 perseguidos por el régimen nazi, entre ellos el productor de cine y posterior productor de televisión Gyula Trebitsch. Un año más tarde se llevó a cabo su construcción.

El encargado de la obra fue el arquitecto del norte de Alemania Johann Friedrich Höger (1877-1949). "Un antiguo prisionero de un campo de concentración y presidente de la Comunidad Judía de Itzehoe, que sobrevivió a duras penas, construye junto a un viejo nazi un monumento para las víctimas como advertencia para el futuro", explica Legband.

Tras su liberación del campo de concentración de Wöbbelin, Trebitsch acabó en un hospital de Itzehoe para recuperarse físicamente. Más tarde, este hombre —que antes de la guerra ya producía películas en su Hungría natal— recibió autorización del gobierno militar británico para explotar dos cines en la ciudad, según relata Legband.

El antiguo perseguido convenció a Höger para que elaborara un diseño. La obra más importante de este último es la Chilehaus de Hamburgo, que en aquel momento era el edificio de oficinas más grande de Alemania.

El pequeño conjunto conmemorativo fue su última construcción, la cual concibió como una especie de reparación personal por sus vinculaciones con el nacionalsocialismo. "Me dejó claro, con su carácter directo, que en su día había pertenecido a los nacionalsocialistas", recordó Trebitsch en 1992 durante una entrevista con Legband.

Trebitsch, fallecido en 2005 a los 91 años (en 1956 fue, entre otras cosas, productor del éxito cinematográfico "El capitán de Köpenick"), recordaba así los motivos de Höger: "También me dio la impresión de que había comprendido que aquello había sido un error y quería dejar constancia de ello a través de esta obra".

El monumento consta de varios pilares dispuestos para simbolizar la sensación de cautiverio.

En 1949 tuvo lugar la que sería, por un tiempo, la última gran ceremonia pública ante el monumento. A partir de entonces, el monolito de ladrillo dejó de desempeñar un papel relevante en la vida social de la ciudad. En 1957 se trasladó a una zona apartada, el por entonces parque municipal y actual parque Cirencester.

Para el historiador Auge, este hecho refleja a la perfección cómo se abordó la época nazi. "En la década de 1950 existía, en efecto, una tendencia dominante a reprimir y olvidar los 12 años de régimen nazi; y en el estado federado de Schleswig-Holstein, donde muchos antiguos nacionalsocialistas habían encontrado un nuevo hogar, esta tendencia era manifiestamente intensa", explica Auge.

"En 1951 se declaró oficialmente concluida la desnazificación; en la práctica, los esfuerzos al respecto habían fracasado", añade. El cambio de mentalidad solo comenzó a producirse de forma gradual a partir de la década de 1980, aunque ya se había visto impulsado por el movimiento del '68.

De regreso a su ubicación original

"El monumento no tenía 'lobby' ya que había sido creado por judíos", afirma Legband. Aparte de él, fueron sobre todo los sindicatos y los jóvenes del Partido Socialdemócrata (SPD) quienes se preocuparon por la obra. Sin embargo, su emplazamiento original había caído en el olvido hacía mucho tiempo, cuenta Legband. Algo que cambiaría de forma radical en 1989.

Legband invitó a Trebitsch a dar un discurso. Este desconocía que el monumento había sido trasladado y cuando se enteró, señaló con vehemencia que este debía volver a su ubicación céntrica original. Junto con el afamado productor, Legband volvió a situar el monumento en el foco de la opinión pública de Itzehoe. El paso del tiempo ya estaba deteriorando la estructura cuando se produjeron los atentados de extrema derecha en Lübeck, Mölln y Solingen. Las cosas empezaron a cambiar.

No fue hasta 1995 cuando la ciudad devolvió la columna de ladrillo —que incluye ocho inscripciones con citas de poetas alemanes sobre el valor de la libertad— a su ubicación central originaria. "La familia Trebitsch estaba profundamente conmovida", señala Legband. 

El aniversario se conmemorará el próximo 6 de septiembre con un homenaje silencioso organizado por la comunidad evangélica luterana del centro de la ciudad. "Para que no olvidemos la fecha", concluye Legband.