dpa - Entrevista
¿Ya nadie quiere ser ministro en Alemania? Lo que dice un experto
26.07.2026, 14:00
La reorganización del gabinete está resultando difícil para el canciller alemán, el conservador Friedrich Merz, de la Unión Demócrata Cristiana (CDU).
Según se supo, su correligionario especializado en política fiscal, Fritz Güntzler, aceptó inicialmente el cargo de ministro de Transporte, pero luego cambió de opinión, alegando falta de conocimientos especializados.
"Un portero no debería jugar como extremo izquierdo", se escuchó en alusión al fútbol en círculos de la coalición que la CDU y su socio bávaro, la Unión Social Cristiana (CSU) conforman con los socialdemócratas del SPD.
Así pues, Merz debe seguir buscando un sucesor para el ministro de Transporte, Patrick Schnieder.
El secretario general de la CDU, Carsten Linnemann, también expresó el año pasado sus dudas sobre si él mismo tendría éxito como ministro de Salud. Hoy, Linnemann se considera capaz de ocupar el cargo tras haber sido designado para el puesto.
Pero la pregunta sigue siendo: ¿se ha vuelto más difícil convencer a la gente para que acepte un cargo ministerial? El politólogo Benjamin Höhne dio algunas respuestas a la agencia dpa.
dpa: ¿Qué conocimientos especializados se necesitan para un cargo ministerial?
Höhne: Los conocimientos especializados personales nunca están de más. Sin embargo, nunca podrán abarcar toda la gama de temas de un ministerio. Son más importantes las habilidades políticas y administrativas. Se necesita habilidad para la negociación política, capacidad de imposición política —especialmente a través de una base de apoyo dentro del propio partido— y habilidades de comunicación.
Las dos primeras cualidades no las aportan quienes provienen de otros ámbitos y, por eso, en el sistema político partidista de la República Federal de Alemania, a menudo no son ministros particularmente exitosos.
dpa: Los críticos a veces sostienen que la distribución de cargos gubernamentales se reduce a un intercambio de puestos entre compañeros de partido. ¿Hay algo de cierto en eso?
Höhne: No, la selección de personal para la primera línea política de un partido es un procedimiento habitual y de probada eficacia. La confianza en el canciller es esencial para la colaboración en el Gobierno.
dpa: ¿Es posible que cada vez se les exija más a los ministros, hasta el punto de que ya "no quieren someterse más a eso"?
Höhne: La presión comunicativa, especialmente en las redes sociales, y los golpes bajos, sobre todo desde la extrema derecha, han aumentado. Sin duda, ambas cosas hacen que este trabajo sea menos atractivo.
dpa: El partido populista de izquierdas BSW propone la idea de un "gobierno de expertos", es decir, especialistas externos. ¿Sería esa una mejor solución?
Höhne: Esa puede ser una opción en una situación en la que la formación tradicional de un gobierno a través de los partidos llega a sus límites. Sin embargo, al final de cuentas, los expertos también deben tomar decisiones políticas y asignar recursos limitados. Por ejemplo, una determinada suma de dinero solo se puede gastar una vez, ya sea para la renovación de las carreteras o de las vías férreas.
Sobre el autor: El politólogo Benjamin Höhne estudió en Tréveris y se ha dedicado a la docencia en diversas universidades. Actualmente es profesor en la Universidad Tecnológica de Chemnitz, donde sus áreas de investigación se centran en los partidos políticos, la participación y las actitudes políticas.