Extremismo

Dictan dos años de cárcel para colaboradora de célula neonazi NSU

17.07.2026, 12:12

Una colaboradora de la célula neonazi alemana NSU, autora de varios asesinatos de inmigrantes en la década del 2000, fue condenada a una pena de dos años de prisión.

La condena para Susann E., cuyo apellido no se revela por las leyes de privacidad alemanas, queda en suspenso con libertad condicional. El Tribunal Superior Regional de la ciudad de Dresde declaró a la mujer, de 45 años, culpable de apoyar a una organización terrorista en tres casos y de ser cómplice de un delito grave de extorsión con armas en un caso.

Susann E. está casada con André E., quien en 2018 fue condenado a dos años y medio de prisión por apoyar a la célula terrorista neonazi "Clandestinidad Nacionalsocialista" (NSU).

Le prestó su cédula de identidad y su tarjeta de seguro médico a asesina Zschäpe

La mujer tuvo que responder ante el Tribunal Regional Superior por haberle cedido a la terrorista de extrema derecha Beate Zschäpe su cédula de identidad y su tarjeta del seguro médico.

La Fiscalía Federal también le imputó haber ayudado a alquilar una casa rodante que NSU utilizó en 2011 durante su último asalto a mano armada. Una cuestión central durante la presentación de pruebas en el juicio fue si Susann E. tenía conocimiento de los asesinatos racistas de NSU.

En cuanto a la duración de la pena de prisión, los jueces se quedaron muy por debajo de los cuatro años que pedía la Fiscalía Federal. La defensa había solicitado la absolución; Susann E. se mantuvo en silencio durante el juicio. La sentencia aún no es firme.

Anteriormente, unas dos docenas de personas se manifestaron frente al tribunal contra la violencia de extrema derecha y el extremismo de derecha.

La NSU cometió diez asesinatos en Alemania

La célula terrorista neonazi NSU estaba integrada por Zschäpe, Uwe Böhnhardt y Uwe Mundlos. A partir del año 2000, el trío cometió durante años, sin ser descubierto, diez asesinatos en toda Alemania.

Las víctimas fueron nueve comerciantes de origen turco y griego, así como una agente de policía alemana. Además, decenas de personas resultaron heridas en dos atentados con bomba perpetrados por NSU en Colonia, en el oeste del país. El trío financiaba su vida clandestina con atracos a bancos.

Böhnhardt y Mundlos se suicidaron en 2011 cuando eran perseguidos por la Policía tras el asalto a un banco. Zschäpe fue apresada posteriormente y condenada en 2018 a cadena perpetua.

El caso, que comenzó a juzgarse en mayo de 2013, dejó al descubierto graves errores por parte de la Policía y los servicios de inteligencia germanos, que no tuvieron la mínima sospecha de una posible motivación racista y dirigieron las pesquisas hacia el entorno de las víctimas, indicando en un principio que eran ajustes de cuentas entre mafias extranjeras.

En el país llegó a hablarse de "desastre histórico sin precedentes" porque, entre otras cosas, se destruyeron documentos de relevancia antes de que concluyeran las investigaciones y se subestimó la amenaza que suponía la ultraderecha en Alemania.

En 2012, en una ceremonia de homenaje a las víctimas, la entonces canciller alemana, Angela Merkel, pidió perdón a los familiares de los fallecidos y calificó los asesinatos de "una vergüenza" para Alemania.