dpa - Firmada

Genio y resolutivo: Olmo y el toque alemán en la final del Mundial

17.07.2026, 10:17

Por Tom Bachmann (dpa)

Un pedacito de Alemania estará presente en la final del Mundial, cuando Dani Olmo, exjugador del Leipzig, salte al terreno de juego con la selección española para disputar el título mundial contra la vigente campeona, Argentina.

Este domingo, en las gradas del estadio de East Rutherford, la alemana Laura Schmitt estará animando a la campeona de Europa y no al número 10 argentino, Lionel Messi, porque el número 10 de España, Olmo, es su pareja.

Ambos llevan juntos algo más de dos años: el catalán y Schmitt, originaria de Frisia Oriental, en el norte de Alemania, se conocieron durante la etapa de Olmo en el Leipzig. Ella trabaja como modelo y también es muy activa en redes sociales. Durante el Mundial, llamó la atención de la prensa española con una camiseta estampada con una foto de Olmo de niño.

La daga invisible

El protagonista indiscutible es el mediapunta del Barcelona. Este Mundial es casi un reflejo de su trayectoria. "Siempre he tenido que demostrar mi valía. Pero eso no es problema. Eso es lo que me exijo a mí mismo", dijo el jugador, de 28 años, nacido en Terrassa, cerca de Barcelona.

En el primer partido de la fase de grupos de España —el decepcionante empate 0-0 contra Cabo Verde— Olmo estuvo en el banquillo. En la ronda semifinal, brilló en la victoria por 2-0 contra Francia.

"Es el mejor jugador de España", afirmó el exinternacional Cesc Fàbregas. "No se trata de goles ni asistencias. Se trata de su inteligencia. Jugadores como él no solo juegan al fútbol. Resuelven problemas", explicó el actual entrenador del Como italiano.

Para Francia, Olmo fue un problema insalvable. "Una daga, invisible para el radar del rival", escribió el sitio web "El Español" sobre el estilo de juego de Olmo. Además de la asistencia del segundo gol contra los franceses, 29 de sus 30 pases fueron precisos. Pero su rendimiento fue "más allá de las estadísticas".

El seleccionador Luis de la Fuente describe a Olmo como un "genio del fútbol". Y, sin embargo, esto pasó desapercibido durante mucho tiempo. Hace doce años, con tan solo 16, dejó La Masia, la prestigiosa cantera del Barcelona, con destino al Dinamo Zagreb croata.

Lágrimas de madre

Olmo nunca dio detalles públicamente sobre las circunstancias de su traspaso. En definitiva, fue un camino exitoso, aunque difícil. "Hubo momentos duros. Mi madre y yo nos sentíamos un poco solos", dijo Olmo en una ocasión. "Solo ella sabe lo que pasamos allí. Todavía se le saltan las lágrimas cuando lo recuerda", agregó.

Olmo pasó cinco años y medio en Croacia, ascendiendo desde el filial hasta el primer equipo. Y nunca se ha arrepentido de la decisión. "No sería el jugador que soy hoy si no me hubiera quedado allí", declaró.

En Croacia hay una cultura futbolística completamente diferente: "Aprendí mucho físicamente. Y con 16 años, entrené con jugadores de la selección nacional que ya habían participado en Mundiales", explicó.

Un pequeño círculo de amigos

Luego fichó por el Leipzig por una cifra que finalmente superó los 30 millones de euros (34,3 millones de dólares). Una buena inversión para el Leipzig, que casi duplicó su inversión tras cuatro años a pesar de la propensión de Olmo a las lesiones.

"Leipzig fue como mi hogar. Fue una parte importante de mi carrera. Maduré allí, gané títulos", dijo. Para él, su objetivo siempre fue regresar al Barcelona. Y, finalmente, lo logró. Y, desde su vuelta al Barça, ya suma dos títulos consecutivos de la liga española.

Según se informa, actualmente vive en Barcelona con Schmitt. Aunque la pareja aparece junta en fotos, Olmo rara vez deja entrever su vida privada en la esfera pública. Una vez dijo que solo tiene unos pocos amigos: "Conoces a mucha gente, pero al final, los que siempre han estado ahí son los que siempre estarán".