dpa - Análisis
Compañía alemana de robótica Kuka cumple 10 años en manos chinas
10.07.2026, 13:49
Hace una década, el especialista en robótica más emblemático de Alemania, Kuka, se convirtió en blanco de una adquisición histórica por parte del fabricante de electrodomésticos chino Midea, pero hasta ahora los peores presagios del sector no se cumplieron.
El hecho de que esta prestigiosa firma bávara fuera absorbida precisamente por un conglomerado del Lejano Oriente desató en 2016 un intenso debate político y económico.
Muchos otros negocios alemanes terminaron en manos de inversores del gigante asiático, incluyendo nombres tan conocidos como la cadena de hoteles Steigenberger o el fabricante de maquinaria pesada KraussMaffei.
De hecho, la tendencia continúa ya que las autoridades competentes evalúan actualmente la propuesta de adquisición de MediaMarktSaturn por parte del gigante chino del comercio electrónico JD.com.
Una década después, las aguas parecen haberse calmado en Kuka. La empresa con sede en Augsburgo, en el sur del país, lidia hoy en día más con la compleja coyuntura económica global y la crisis del sector de la automoción que con las presiones de sus propietarios en China.
"Incluso en tiempos difíciles, Midea demostró ser un propietario serio y fiable para Kuka", resume Tanja Gabler, portavoz del Ministerio de Economía del estado federado de Baviera, al evaluar la experiencia acumulada.
En el año de la compra, Kuka registraba una facturación de casi 3.000 millones de euros (3.427 millones de dólares a la cotización actual) y una cartera de pedidos de 3.400 millones.
Para el ejercicio de 2025, la compañía reportó unos ingresos de 3.900 millones de euros y un volumen de pedidos de 4.200 millones. Por su parte, la plantilla global creció en este periodo de los 13.200 a los 14.500 empleados.
Los sindicatos descartan el peor escenario
La sede central de Augsburgo concentra a una quinta parte de los trabajadores del grupo.
En estas instalaciones se planteó recientemente un proceso de reestructuración laboral que prevé recortar unos 500 puestos a tiempo completo.
Matti Riedlinger, responsable del sindicato metalúrgico IG Metall en Augsburgo y miembro del consejo de vigilancia de Kuka, explica que el comité de empresa logró pactar una garantía de mantenimiento del empleo hasta 2029 y un plan de inversiones de más de 100 millones de euros, a cambio de ciertos ajustes salariales.
Riedlinger valora la trayectoria de Midea al frente de Kuka con ciertos matices: "El desmantelamiento de Kuka que tanto se temía, o el traslado completo de la producción a China, es algo que sencillamente no ocurrió en estos diez años".
No obstante, advierte que este caso demuestra la importancia estratégica de proteger las tecnologías industriales clave tanto en Alemania como en el resto de Europa.
Por el contrario, el actual director ejecutivo de Kuka, Christoph Schell, defiende una visión plenamente optimista de la última década.
Según el directivo, la firma dejó de ser un fabricante tradicional de maquinaria e instalaciones para transformarse en un proveedor integral de soluciones de automatización.
"Hoy en día, Kuka cuenta con una estructura diversificada y de éxito, con un tercio de su negocio distribuido equitativamente entre Europa, América y Asia", destaca Schell, que señala que se consolida como uno de los tres proveedores líderes del sector en China, el mayor mercado de robótica del planeta.
Schell destaca que el mercado se transformó profundamente desde la entrada de Midea porque mientras que la demanda en Asia no para de crecer, el mercado europeo se encuentra prácticamente estancado. A esto se añaden las dificultades que atraviesa la industria de la automoción, que históricamente ha sido el principal cliente de la firma.
Para el ejecutivo, el futuro de la robótica va mucho más allá de los brazos mecánicos de gran tonelaje diseñados para las cadenas de montaje. En la actualidad, sus dispositivos operan en quirófanos, participan en el procesamiento de alimentos o asisten en rodajes cinematográficos.
Kuka registra ahora sus mayores tasas de crecimiento en la automatización de almacenes logísticos y en sistemas para farmacias hospitalarias.
De cara al futuro, Schell no descarta que los sistemas de Kuka den el salto al ámbito doméstico, por ejemplo, en el desarrollo de robots asistenciales para el cuidado de personas de la tercera edad.