dpa - Firmada
Los alemanes y Estados Unidos, ¿una historia de amor frustrado?
1.07.2026, 13:37
Estados Unidos. Durante la mayor parte de los últimos 250 años, estas palabras fueron para los alemanes el equivalente a una promesa de libertad.
El alemán Joseph Hilsenrath recordaba ya en su vejez cómo en 1941, siendo un niño y tras años de huir de los nazis, vio aparecer de repente la Estatua de la Libertad entre la niebla del Atlántico.
"Fue algo sencillamente inconcebible", relató entre lágrimas en una entrevista televisiva. "Ese sentimiento nunca me abandonó", agregó.
Sin embargo, en el último año y medio, esa promesa se fue desmoronando a gran velocidad. Las imágenes de agentes encapuchados del servicio de inmigración (ICE) realizando redadas a veces letales llevaron a que los sectores más críticos evoquen comparaciones con la Gestapo y los "métodos nazis".
En lugar de presentarse como la nación líder del mundo libre, Estados Unidos se percibe ahora como un país que deriva hacia la autocracia. Casi de forma obsesiva, los alemanes revisan cada mañana qué nueva polémica protagoniza el hombre a cargo en la Casa Blanca.
Al mismo tiempo, el conocido como 'soft power' (poder blando) de la superpotencia sigue tan vigente como siempre. La opinión pública alemana sigue con fervor los preparativos de la boda de la estrella del pop Taylor Swift y el fútbol americano y el baloncesto ganan cada vez más adeptos en Alemania. ¿Cómo se explica esta ambivalencia?
Los dos Estados Unidos: el ideal frente a la realidad
"En realidad existen dos Estados Unidos", analiza Michael Butter, especialista en estudios estadounidenses de la Universidad de Tubinga.
"Por un lado, está el país real e imperfecto, donde la discriminación, el racismo y la brecha entre ricos y pobres nunca se han superado, e incluso han aumentado de forma desorbitada en algunas áreas", señala.
"Por el otro, está la idea de Estados Unidos como un país que no se fundó sobre la base de un origen étnico o una ascendencia común, sino sobre valores compartidos; la democracia más antigua del mundo. Por lo tanto, siempre ponemos el foco en uno o en otro", subraya el experto.
El historiador Volker Depkat, conocido por su pódcast "Amerika verstehen" ("Comprender a Estados Unidos") en la emisora pública Deutschlandfunk, coincide con este diagnóstico: "La imagen que los alemanes tienen de Estados Unidos siempre se movió en un terreno de tensión entre el sueño y la pesadilla".
Durante mucho tiempo, el país norteamericano fue el símbolo de la modernidad: en lo político, como una democracia liberal; en lo económico, como un Estado industrial y capitalista.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el estilo de vida estadounidense pasó a significar libertad, modernidad y futuro. Nombres como Nueva York, California y Hollywood adquirieron un eco mágico.
La idealización alemana puede transformarse rápidamente en rechazo
La perspectiva alemana hacia Estados Unidos fue fluctuando con fuerza entre la admiración y el rechazo.
Durante el mandato del republicano George W. Bush, por ejemplo, las relaciones sufrieron un notable enfriamiento. Sin embargo, poco después, el candidato demócrata Barack Obama despertó simpatías en un tiempo récord.
"Los alemanes siempre han proyectado en el país norteamericano sus propias esperanzas de libertad y democracia, que rara vez coincidían con la realidad interna de esa nación. En este contexto, la crítica hacia Estados Unidos suele ser la reacción de un amor frustrado: ¿por qué Estados Unidos no es como a nosotros nos gustaría que fuera?", sostiene Depkat.
Un efecto similar al de Obama se observó tras la victoria de Joe Biden. Por un breve período, Donald Trump parecía ser solo un asunto para los tribunales y se creyó recuperada la esencia del verdadero país.
No obstante, este segundo mandato de Trump podría derivar en una ruptura mucho más profunda. "Se cortaron lazos y ya queda claro, incluso para muchos alemanes de postura proestadounidense, que a largo plazo Estados Unidos se está distanciando de Europa. La relación está cambiando de forma definitiva", subraya Butter.
Una relación que no volverá a ser la misma
¿Qué rumbo tomará el vínculo entre los alemanes y Estados Unidos a partir de ahora? "Creo que la situación actual es tan volátil que no se puede hacer un pronóstico serio", afirma Butter.
Para Depkat, es evidente que la idea de una comunidad transatlántica de valores compartidos ya forma parte del pasado.
"Eso no va a regresar. El distanciamiento entre Alemania y Estados Unidos no empezó con Trump, pero él funciona ahora como una bola de demolición que no deja nada en pie. Este daño es irreparable. Lo que tal vez permanezca sea el ideal de libertad y autodeterminación", opina.