dpa - Firmada

Nueva ley permite en Alemania esparcir cenizas de difuntos en jardines

28.06.2026, 15:15

Por Birgit Reichert (dpa)

Johanna vive en Tréveris, en el sudoeste de Alemania, y tiene a sus padres fallecidos muy cerca de ella, en su jardín, bajo un gran abeto junto a un estanque: "Era su gran deseo que sus cenizas fueran esparcidas precisamente ahí".

La mujer señala el sitio donde ha colocado un pequeño ángel y un corazón de metal; también ha plantado hortensias.

"Tengo la sensación de que es lo correcto", comenta la mujer, de 63 años. "De alguna manera, se siente como algo completo, cálido y suave" y por sobre todo, que no da escalofríos. "Vengo aquí por las mañanas, les doy los buenos días a los dos y hablo un rato con ellos".

Lo más hermoso para ella es que el deseo de sus padres se haya cumplido. "Siento que están bien ahí. Es el final perfecto".

Esto ha sido posible gracias a la nueva ley de servicios funerarios del estado federado de Renania-Palatinado, que desde hace unos meses permite esparcir las cenizas de los difuntos en terrenos privados.

"Que esto exista ahora es muy bueno", opina Johanna, agradecida de que Renania-Palatinado sea tan progresista en este tema.

Sus padre fallecieron con poca diferencia de tiempo

Desde hacía años, sus padres habían dicho una y otra vez que algún día querían ser enterrados en el jardín de su hija, en la propiedad de la familia. Sin embargo, en ese entonces aún no estaba permitido. Con la nueva ley, ambos expresaron su deseo en enero ante la funeraria. "Y luego pudieron desentenderse del asunto", relata Johanna.

Su papá falleció a mediados de abril a los 96 años. Su madre, de 88 años, murió dos semanas y media después. "Mi madre ya no tenía ganas de vivir tras la muerte de mi padre", cuenta la mujer. "Llevaban casados casi 70 años".

Johanna relata que su madre sabía que se estaba muriendo. "Cuando estábamos organizando el funeral de papá, ella dijo: 'Voy a participar en este funeral de una manera diferente a como se lo imaginan'".

Durante la ceremonia, las cenizas de la madre y las del padre se esparcieron sobre el suelo desde dos urnas. "Al mismo tiempo, de modo que sus cenizas se mezclaran", detalla Johanna. Los asistentes dejaron caer luego pétalos de rosas blancas sobre las cenizas. "Fue una despedida hermosa y digna".

Ulrike Grandjean dirige una funeraria en Tréveris y es vicepresidenta de la Asociación de Funerarias de Renania-Palatinado. Grandjean señala que ya ha llevado a cabo cuatro de estos funerales en los que las cenizas del difunto se esparcieron en un terreno privado.

A menudo, la familia elige un lugar especial, como el abeto en el caso de los padres de Johanna, añade. En otro caso, el lugar se encontraba junto a un banco en el que el difunto solía sentarse.

Según Grandjean, después del funeral, por lo general se marca el lugar. "Se planta un árbol o un arbusto, o se coloca una pequeña piedra", para que el sitio se convierta en un lugar para el recuerdo.

Única región alemana que permite esta modalidad

Según la Federación de Funerarios Alemanes, la "dispersión de las cenizas de los difuntos" solo es posible actualmente en Renania-Palatinado. El requisito es que la persona fallecida haya establecido por escrito, en vida, la forma de sepultura y el lugar de la dispersión en un testamento vital.

Además: la última residencia antes del fallecimiento debe haber sido en el territorio de Renania-Palatinado. El terreno donde se esparcirán las cenizas también debe estar ubicado en ese estado federado. Luego se aplica un período de reposo de cinco años.

Grandjean detalla que también hay interés en la posibilidad que ofrece la nueva ley de conservar la urna en casa, varias personas ya han optado por esta variante. Por lo general, se celebra un servicio fúnebre y luego se entrega la urna a la familia.

Ahora también está permitido extraer una parte de las cenizas "para su procesamiento digno", por ejemplo, para hacer un diamante con ellas, señala.

Johanna quiere que sus cenizas sean esparcidas en el mismo sitio

Los padres de Johanna también dispusieron que se fabriquen diamantes con una parte de sus cenizas. "Los pondré en mi anillo", revela la hija, para tener a sus padres cerca cuando está de viaje.

Johanna cuenta su historia porque quiere dar a conocer esta nueva forma de despedirse de los seres queridos. "Creo que muchos aún no saben que existe", apunta, aclarando que esto no es una opción para todos. "Al principio yo también era escéptica", admite. Pero ahora opina que "es correcto incorporar la muerte a la vida".

Desde su terraza se ve el lugar conmemorativo en el jardín, a solo unos metros de distancia. Johanna quiere que, tras su muerte, sus cenizas también se esparzan junto al abeto. "Porque me hace sentir bien, amo este terreno. No hay ningún lugar donde podría descansar mejor".