dpa - Firmada
Una obra de teatro de siete horas: veladas maratonianas en Berlín
28.04.2026, 13:47
¿Qué se puede hacer en ocho horas? Completar una jornada laboral, cruzar un país en tren de alta velocidad... o ir al teatro.
Los escenarios alemanes vuelven a apostar por las funciones estilo "maratón", una tendencia que cobra fuerza en el prestigioso festival teatral Theatertreffen de Berlín.
Allí, el ensamble Münchner Kammerspiele presenta "Wallenstein", una obra descrita como "un festín en siete platos" que dura, precisamente, siete horas.
Es normal que el primer impulso del espectador sea un "uff". Pero siempre se puede ir un paso más allá. La compañía Volksbühne de Berlín recuperará pronto su "Peer Gynt", cuya primera versión duraba ocho horas y podría haber seguido pasada la madrugada si el equipo no hubiera tenido que respetar los horarios laborales del personal.
¿Qué es lo que fascina de estos montajes eternos en una época en la que muchos apenas pueden despegar la vista del móvil? Y lo más importante: ¿se están volviendo las obras de teatro cada vez más largas?
¿Las obras de teatro cada vez duran más?
La Asociación de Teatros Alemanes no tiene una estadística oficial al respecto. "Mirando los últimos años, vemos que siempre ha habido producciones muy largas de forma intermitente", explica una portavoz. Cita como ejemplos "Schlachten", de Luk Perceval (12 horas en 1999), o "Los hermanos Karamázov", en Bochum en 2023 (siete horas).
Sin embargo, hubo un paréntesis. "Durante y justo después de la pandemia, los teatros ofrecieron principalmente funciones sin intermedio, por lo que la duración se redujo considerablemente", aclara la portavoz.
Nora Hertlein-Hull, directora del festival Theatertreffen, observa algo similar. Su primera experiencia con el gran formato fue en 2007, cuando el grupo neoyorquino Elevator Repair Service leyó la novela completa de "El gran Gatsby" sobre el escenario durante siete horas.
"Me preparo un bocadillo"
"Entré ahí por casualidad", confiesa Hertlein-Hull, quien asegura que terminó fascinada. Ahora se toma estas citas casi como un reto deportivo. "Uno se organiza y dice: 'Voy a pasar el día en el teatro. Me preparo un bocadillo'", bromea.
Para ella, parte del placer reside en esa especie de "sumisión" al tiempo: "Es un maratón que decides correr para ver qué efecto tiene en ti". Le divierte observar su propia reacción: ¿qué pasa por la mente de uno en la hora cinco y media? ¿Cómo cambia la percepción visual tras tanto tiempo?
"El público suele estallar en júbilo al final de estas funciones. Los que siguen allí están orgullosos de sí mismos y sienten una euforia colectiva: 'Lo hemos superado juntos'. Es un momento sublime", asegura.
Las tendencias post-pandemia
El Theatertreffen, uno de los festivales de artes escénicas más importantes del ámbito germanoparlante, invita cada año a Berlín a las diez producciones más destacadas de Alemania, Austria y Suiza.
Este año, muchas entradas se agotaron rápidamente, incluidas las de "Wallenstein". "Parece que la duración no asusta a nadie", dice la directora del festival, aunque recomienda comer algo antes (pese a que hay tres pausas programadas para el catering).
Hertlein-Hull analiza que, tras el confinamiento, el sentimiento teatral se "netflixó". Se empezaron a ver obras más cortas y "consumibles", diseñadas para competir con la comodidad del sofá de casa.
"No podían ser demasiado exigentes para poder recuperar al público. Ahora, por fin, nos atrevemos de nuevo a experimentar y a plantear el teatro como un evento en vivo de grandes dimensiones", destaca.