dpa - Firmada

Homenaje a Nowitzki en la FIBA: "El diamante del baloncesto alemán"

22.04.2026, 13:23

Por Lars Reinefeld (dpa)

Cuando Dirk Nowitzki fue el último de los nuevos miembros del Salón de la Fama de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) en ser llamado este martes al escenario, la leyenda del baloncesto alemán empezó a sudar antes de tiempo.

Debido a que el 'teleprompter' del espacio cultural Kraftwerk de Berlín no funcionaba, el exjugador, de 47 años, tuvo que leer su discurso directamente desde su télefono móvil.

"La letra era tan pequeña que las líneas no dejaban de saltar. Fue una situación bastante estresante", confesó Nowitzki, tras el acto formal para celebrar la incorporación de su nombre al Salón de la Fama de la FIBA.

Al ser consultado sobre qué era peor -si estar un punto abajo en los segundos finales de un partido con dos tiros libres para ganar, o dar un discurso sin teleprompter-, el alemán oriundo de Wurzburgo no tuvo dudas: el problema con la pantalla. "Los tiros libres siempre los encesto", sentenció.

Esa efectividad, que marcó su impresionante trayectoria, es la que llevó a Nowitzki a ingresar en el Salón de la Fama del baloncesto mundial siete años después de su retirada.

En 2023 ya había recibido este honor en la NBA, donde el legendario Naismith Memorial Hall of Fame de Springfield goza de un prestigio aún mayor.

Diversión con las selecciones nacionales

Pero el homenaje de la FIBA también significó mucho para Nowitzki. "Aquí es donde empezó todo para mí, con los numerosos viajes con las selecciones juveniles", dijo Nowitzki, que recorrió el mundo con viejos amigos como Mithat Demirel o Marvin Willoughby.

"Fueron momentos especiales, nos lo pasamos muy bien", contó el exjugador. "Gracias al deporte he conocido el mundo. Estas experiencias y las personas que has conocido a menudo significan más que los éxitos", aseguró.

Incluso cuando ya era una superestrella consagrada en la NBA, Nowitzki se mantuvo fiel a su selección.

Precisamente esa disposición incondicional para vestir la camiseta de Alemania fue lo que destacó el secretario general de la FIBA, Andreas Zagklis, en su discurso.

Daba igual cuánto se hubiera alargado la temporada con los Dallas Mavericks o si arrastraba molestias físicas: "Siempre estabas ahí". Nowitzki defendió la camiseta alemana en 153 ocasiones.

Zagklis subrayó además que el jugador, que lideró a Alemania hacia el bronce en el Mundial de 2002 y la plata en el Europeo de 2005, nunca perdió la humildad.

"Todavía no he conocido a nadie en el mundo que haya dicho una mala palabra sobre ti", afirmó Zagklis. "Eres el diamante del baloncesto alemán".

El agradecimiento especial de Nowitzki

Nowitzki tuvo claro a quién dedicar este elogio: a su familia y a su mentor de toda la vida, Holger Geschwindner, de 80 años.

Dirigiéndose directamente a Geschwindner, presente entre el público, Nowitzki se mostró emocionado: "Me formaste como persona, no solo como jugador. Creíste en mí cuando yo mismo no lo hacía. Sin ti, hoy no estaría en este escenario".

Son ya legendarios los métodos de entrenamiento poco ortodoxos de Geschwindner, quien ponía a punto a Nowitzki cada verano en un pequeño pabellón de Rattelsdorf, en el centro-este de Alemania. Remo, pararse de manos, tocar el saxofón o leer libros, todo formaba parte de su preparación.

"Aprendí que un mentor es esencial para tu vida y tu carrera", explicó Nowitzki mirando a su maestro. "Harry Potter tenía a Dumbledore, Alejandro Magno tenía a Aristóteles y yo tenía a Holger", acotó.