dpa - Firmada

Los alemanes se debaten entre la lectura en papel o en la pantalla

19.04.2026, 12:17

Por Sabine Glaubitz (dpa)

Los alemanes se cuentan entre los lectores más ávidos del mundo, no en vano cuentan con la Feria de Fráncfort como el principal escaparate literario del mundo, pero a pocos días del Día del Libro, este jueves, se debaten entre el papel y la pantalla.

Muchos aún conservan la imagen idealizada de la lectura: una tarde tranquila, un libro en la mano, silencio, concentración, quizás el suave pasar de una página.

Sin embargo, quienes transitan hoy por estaciones de tren, cafeterías o el metro se encuentran con una realidad muy distinta. La gente lee en sus teléfonos inteligentes, lectores electrónicos o breves fragmentos de texto entre notificaciones. ¿Se lee menos, o simplemente de forma diferente?

El mercado se debilita, pero las historias perduran

El portal de noticias especializado "Buchmarkt" informó recientemente de un descenso del 2,9 % en las ventas en 2025 en Alemania, en comparación con el año anterior; las librerías locales también sufrieron pérdidas. No obstante, en comparación con 2022, el mercado en su conjunto se mantuvo estable.

Lo que resulta particularmente llamativo es lo que se esconde tras las cifras: la reticencia a leer tiene menos que ver con una disminución del interés por la lectura que con un estado de ánimo generalmente más cauteloso por parte de los consumidores.

No es que haya menos demanda de libros en general; simplemente se compran con más cautela, en un contexto de precios al alza e incertidumbre en la disposición al gasto por parte del consumidor.

Otro aspecto a destacar: muchos géneros experimentan ligeros descensos, pero la ficción continúa creciendo, tanto dentro de Alemania como en el plano internacional. Parece que contar historias sigue funcionando.

Incluso se lee más en términos de cantidad. Para Sven Stollfuss, investigador de medios de comunicación en la Universidad de Leipzig, la cuestión crucial ha cambiado: no es si la gente lee, sino cómo. Entre los libros electrónicos, los audiolibros y las redes sociales, la lectura se está volviendo más fragmentada y rápida, como aclara en una entrevista publicada por la revista de la universidad sajona.

"Si lo medimos por la cantidad de texto leído a través de aplicaciones en teléfonos inteligentes, en realidad leemos más en términos de cantidad en general", afirmó Stollfuss. Pero más texto no significa automáticamente mayor profundidad, subrayó.

Una cultura de la distracción

Si bien los lectores electrónicos aún funcionan para muchos como una extensión digital del libro clásico, según Stollfuss, los teléfonos inteligentes están alterando significativamente los hábitos de lectura. Las notificaciones, consultar aplicaciones mientras se lee y las interrupciones constantes dificultan la concentración.

"La gente lee mucho más bajo la influencia de múltiples distracciones", explicó Stollfuss. En lugar de una inmersión tranquila, predomina la lectura rápida, lo que los expertos denominan "lectura superficial": con atención pero con constantes interrupciones.

Entre la concentración y el reflejo de clic

En su libro "Superficiales: lo que Internet le está haciendo a nuestros cerebros", el autor y crítico de medios estadounidense Nicholas Carr advirtió desde el principio sobre la desaparición de la "lectura profunda": esa inmersión concentrada en textos largos que requiere tiempo, tranquilidad y atención. En cambio, la comprensión rápida, la lectura superficial y los saltos entre contenidos se han vuelto predominantes.

La investigación respalda este diagnóstico. Los textos digitales a menudo se leen de forma selectiva, mientras que los libros impresos ofrecen ventajas, especialmente con contenidos más largos y complejos, en cuanto a comprensión, memorización y concentración.

Al cerebro le gusta el papel

Esto quedó especialmente claro en la llamada Declaración de Stavanger de 2019, que sigue vigente hoy en día. Más de 130 investigadores europeos de la lectura llegaron a una conclusión sencilla: la pantalla y el papel no son lo mismo.

Quienes realmente desean comprender textos largos y complejos suelen tener ventaja con el papel, sobre todo en cuanto a concentración, memoria y comprensión, se constató. Esta forma de lectura sigue siendo de gran importancia, especialmente en tiempos de distracciones y lectura rápida.

Sin embargo, no se trata de qué es "mejor" o "peor". Los medios digitales entrenan habilidades diferentes: filtrado rápido, navegación y orientación en un mar de información. La cuestión no es papel o pantalla, sino: ¿cuándo necesitamos profundidad y cuándo basta con la velocidad?

¿Necesitamos redefinir la lectura?

La cuestión de cómo está cambiando la lectura ya no se plantea únicamente desde la perspectiva del mercado editorial o la transformación de los medios, sino cada vez más con la vista puesta en el futuro.

Para Christoph Engemann, investigador de medios de comunicación en la Universidad de Bochum, las herramientas de inteligencia artificial (IA), los pódcasts y los vídeos están sustituyendo progresivamente las formas tradicionales de cultura escrita.

En su libro "El futuro de la lectura", Engemann describe cómo cada vez más "dejamos que otros lean por nosotros", creando así un nuevo desequilibrio de poder entre quienes leen de forma independiente y quienes leen "de segunda mano". Esto plantea la cuestión de qué constituye leer en la actualidad.