dpa - Firmada

Alemania se moviliza contra la violencia sexual digital

28.03.2026, 16:08

Por Helena Dolderer (dpa)

Alemania vive en las últimas semanas una auténtica agitación social: miles protestan en las calles contra la violencia sexual y digital hacia las mujeres, famosos e influencers reclaman en las redes penas más graves para los agresores, y también en el Parlamento se debate acaloradamente el tema.

A pesar de ello, en realidad no es un fenómeno nuevo. "La violencia digital sexualizada existe desde hace años", afirma a la agencia alemana dpa Josephine Ballon, jurista y directora ejecutiva de HateAid, un centro de asesoramiento berlinés que lucha contra el odio en Internet.

La violencia abarca desde comentarios de odio, amenazas de violación o de muerte, hasta fotos de desnudos y "deepfakes" (contenidos audiovisuales generados mediante inteligencia artificial que imitan la apariencia y el sonido de una persona real, haciéndole decir o hacer cosas que nunca ocurrieron).

Según una encuesta reciente del Instituto Federal de Salud Pública, dos de cada tres adolescentes y jóvenes adultos en Alemania han sufrido alguna vez insultos de carácter sexual, violencia sexual digital o acoso. Un tercio ha sufrido alguna vez violencia sexual con contacto físico, las mujeres con el doble de frecuencia que los hombres.

¿Por qué afecta principalmente a las mujeres?

"El antifeminismo es un tema que genera mucho consenso", explica Ballon. Grupos muy conservadores o incluso extremistas podrían ponerse de acuerdo en asignar a las mujeres un papel muy concreto en la sociedad, "que no consiste precisamente en tener éxito profesional y, además, presentarse con seguridad en Internet". Los "deepfakes" sexualizados son una forma sencilla de humillar a las mujeres y reducirlas a sus cuerpos para expulsarlas del espacio público, dice Ballon. 

También fuera de Internet son sobre todo las mujeres las que se ven expuestas a la violencia. Según las cifras publicadas por la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA), en 2024 alrededor del 86 % de las víctimas de delitos sexuales fueron mujeres. La gran mayoría de los sospechosos eran, por tanto, hombres.

"Desvalorización sistemática de la feminidad"

"Nuestra sociedad es patriarcal: no solo tolera la violencia, sino que la produce y la normaliza a diario", indica por su parte la escritora y politóloga Emilia Roig, que lleva años luchando contra las desigualdades sociales. La violencia sexualizada no es un "desliz", sino un medio fundamental para ejercer control. "Se basa en la desvalorización sistemática de la feminidad", añade.

Es cierto que, en ocasiones, los hombres también son víctimas de la violencia, pero casi siempre los agresores son otros hombres. Quien ignore esto no solo ignora los hechos, sino que también minimiza un problema estructural, opina.

Según Roig, el propio hogar no es el refugio ante la violencia, sino su escenario principal. "Los feminicidios no ocurren principalmente en el espacio público, sino allí donde los hombres creen tener derecho sobre las mujeres: en la esfera privada", subraya.

En varios estados federados alemanes, la policía y las organizaciones de ayuda han informado de un aumento de los casos de violencia doméstica durante el año pasado.

¿Qué tiene que ver el antifeminismo con el racismo?

El racismo suele ir de la mano de opiniones antifeministas, explica Roig. Ambos funcionan según el mismo principio: un grupo dominante se autoproclama norma y menosprecia sistemáticamente a todos los demás. "Quien rechaza la igualdad de las mujeres, por lo general también rechaza otras formas de igualdad", afirma la politóloga. Y agrega que se trata de la defensa de los privilegios: el antifeminismo y el racismo son formas de expresión de la misma ideología.

El trasfondo del debate actual sobre la violencia digital son las graves acusaciones de la presentadora y actriz Collien Fernandes contra su expareja, el actor Christian Ulmen, de las que informó en primer lugar la revista "Der Spiegel".

Fernandes lo acusa de haber creado perfiles falsos a su nombre y de haber difundido a través de ellos material pornográfico. Ulmen goza de la presunción de inocencia y su abogado, Christian Schertz, anunció que emprenderá acciones legales contra la "cobertura inicial" de la revista.

El caso generó numerosas y masivas protestas en muchas ciudades del país. 

"La vergüenza debe cambiar de bando"

La solidaridad en las calles puede animar a las víctimas a hablar de sus experiencias, dice Ballon. "Cualquier mujer tiene que temer que eso le pase también a ella", indica, lo que resulta especialmente difícil de soportar para las mujeres jóvenes.

Una de las frases que más suena y se lee en las manifestaciones de estos días es "la vergüenza debe cambiar de bando", pronunciada por la francesa Gisèle Pelicot, que fue violada durante años por su entonces marido y otros hombres.

Roig también aboga por que ya no se interrogue con recelo ni se avergüence a las víctimas. La vergüenza nunca ha sido de las víctimas, dice, sino de los agresores que ejercen la violencia y de quienes los encubren.