dpa - Firmada
Esquiadora de 17 años es la deportista alemana más joven en Paralímpicos
13.03.2026, 16:15
La esquiadora con discapacidad visual Maya Fügenschuh, de apenas 17 años, es la deportista alemana más joven en participar de los Juegos Paralímpicos de Invierno Milano-Cortina en Italia.
Fügenschuh se lanza con valentía por la empinada pista Tofana en Cortina d'Ampezzo con "visión de túnel". Apenas unos metros delante de ella, su guía Johanna Holzmann sale de la caseta de largada y conduce a la deportista a través del sinuoso trazado del eslalon gigante. "Contamos: 3, 2, 1... y arrancamos", relata la guía de 30 años.
Como corredora de esquí alpino con discapacidad visual, Maya depende totalmente de su guía y del vínculo de confianza que construyeron. "Por un lado, tengo visión de túnel. Mi campo visual está limitado hacia los costados, arriba y abajo. Se ve todo mucho más borroso y faltan los contrastes", explica a dpa.
"En el eslalon, por ejemplo, no llego a ver las varas, y en el gigante me costó muchísimo distinguir las puertas rojas porque resultaban demasiado claras sobre el blanco de la nieve", agrega.
Del skicross olímpico a los Paralímpicos
A pesar de que las dos deportistas de la región bávara de Algovia recién forman dupla desde septiembre, la sintonía entre ellas es impecable. Con su experiencia como instructora de esquí y su 15º puesto en skicross en los Juegos Olímpicos de Pekín 2022, Holzmann cuenta con el recorrido y las condiciones ideales para ser guía.
Entre campamentos de entrenamiento, unos 80 días de nieve y preparación física, ambas trabajaron de forma intensiva. Gracias a eso, la confianza pudo crecer de manera constante, según cuenta Holzmann.
Cuando el dúo compite a velocidades de hasta 80 kilómetros por hora, la guía no solo tiene que estar pendiente de su propio desempeño sobre los esquíes, sino siempre también de Maya. "Es una responsabilidad que siento cada vez que corro con ella. Pero ahí también es clave la confianza, porque sé lo bien que esquía Maya y cómo puede reaccionar ante cada situación", asegura Holzmann.
Cascos especiales
La comunicación, tanto en las carreras como en los entrenamientos, se realiza a través de cascos especiales equipados con un intercomunicador, similares a los que usan los motociclistas.
"Puedo ver a Johanna. Para mí es fundamental estar bien cerca de ella; cuanto menor es la distancia, mejor la distingo. El sistema de audio es clave y complementa muy bien lo poco que llego a ver", cuenta Fügenschuh.
En el eslalon de este sábado, a su guía —13 años mayor— le espera un trabajo agotador. Mientras que en otras disciplinas las órdenes son cortas, como "¡dale!" o "¡ya!", la carrera en el "bosque de varas" exige una comunicación mucho más intensa.
"Ahí tengo que hablar muy rápido", explica Holzmann. En esos momentos, las indicaciones pasan a ser, por ejemplo, un "Zack, zack" para una curva cerrada (horquilla) o un "Zack, zack, zack" ante una combinación de puertas.
Sin miedo a las caídas
Fügenschuh tiene que confiar al cien por ciento en Holzmann al momento de largar. "Seguro que hace falta coraje, pero no conozco otra forma de hacerlo. Para mí es simplemente esquiar, así que ni lo pienso", afirma.
Tampoco, asegura, le teme a los golpes: "Creo que las caídas son parte del deporte, soy consciente de eso. Pero uno estaría en el lugar equivocado si al momento de arrancar pensarara que se puede caer".
Y, por supuesto, en caso de un accidente también puede contar con Holzmann: "Por lo general, me doy cuenta enseguida si algo anda mal y me doy vuelta. Maya también me va hablando cada par de curvas, así que sé dónde está".
"Lo más peligroso suelen ser los bordes de la pista, que ella no llega a ver bien. Ahí tenemos que estar atentas para que las zonas de seguridad estén despejadas y, si nos caemos, que sea de forma segura", concluye la ex esquiadora de skicross.