Sociedad
Jeannine Platz, una artista alemana que vive de hacer "buena letra"
19.01.2026, 13:17
La alemana Jeannine Platz sabía que tenía una caligrafía especialmente bonita desde que iba al jardín de infancia, y hoy en día se gana la vida escribiendo para grandes marcas como Chanel, Tiffany y Louis Vuitton, así como para hoteles de lujo y numerosas celebridades.
A pesar de que en ese entonces ni siquiera sabía escribir, "ya caligrafiaba sin saber que eso siquiera existía", recuerda la artista residente en Hamburgo. Hoy en día, este arte con la pluma es su profesión. O mejor dicho: su caligrafía personal es su profesión.
Jeannine escribe invitaciones personales, rotula sobres, invitaciones de boda y notas de agradecimiento. También escribe sobre contenedores, tarjetas de mesa, paredes de hoteles, vestidos de novia e incluso sobre personas. La caligrafía artística de esta mujer nacida en la ciudad de Hannover se encuentra en todo el mundo y forma parte, desde hace mucho tiempo, de la high society.
Montblanc, su primer gran encargo
Hace 30 años ganó dinero por primera vez gracias a su caligrafía fluida, uniforme y con carácter. "Empecé por todo lo alto con Montblanc", dice sonriendo esta mujer de 52 años. Hoy sigue siendo la "firma" de referencia para el fabricante de artículos de escritura de lujo de Hamburgo.
A pesar de los numerosos encargos —que a menudo completa por la tarde o noche, ya que prefiere dedicar el día a la pintura—, escribir sigue siendo para ella cada vez una alegría. Es un sentimiento similar al de estar enamorada, dice.
"Una vez escribí 5.000 invitaciones y 5.000 cartas para Karl Lagerfeld. Puse en ellas el mismo respeto y aprecio que para alguien que solo quiere un nombre en una tarjeta de mesa", asegura. En cada uno de sus trabajos hay pasión. Incluso sus listas de la compra parecen pequeñas obras de arte.
El sonido de la pluma rasgando el papel
Jeannine no llevó a cabo ninguna formación o curso de calígrafa. "Simplemente sale de mí. Tal como lo siento en ese momento", señala. No obstante, profundizó en el arte de la caligrafía con cuerpo, mente y alma junto a un maestro japonés.
En su estudio en el complejo de antiguos edificios Alter Wall, cerca del ayuntamiento de Hamburgo, cuenta con una pequeña habitación adicional con una estantería llena de gran cantidad de bolígrafos, portaplumas, tinteros y plumillas. La estancia está empapelada de tarjetas, invitaciones y folios; en todos ellos aparece su letra.
En su estudio, amplio y luminoso, también se encuentran los cuadros que ha plasmado en grandes lienzos. Su caligrafía también suele formar parte de estas obras. "Para mí siempre han sido equivalentes. Empezaron al mismo tiempo. De alguna manera, son lo mismo", afirma.
No tiene un instrumento de escritura favorito. "Realmente se puede escribir con cualquier cosa", asegura. Tampoco sufre problemas en las manos tras sus largas jornadas de trabajo. "Al contrario. Una vez que entro en flow, pierdo la noción del tiempo y puedo escribir 20 horas seguidas sin parar. Sí, también amo ese sonido de la pluma rasgando el papel. Me parece fantástico", confiesa.
Músicos que se pintan letras de canciones en la piel
Para uno de sus proyectos artísticos relacionados con la escritura ha logrado atraer a numerosos músicos. En "The Voice on my Skin", ha caligrafiado las letras de sus propias canciones sobre la piel de artistas alemanes como Ulrich Tukur, Jasmin "Blümchen" Wagner, Alec Völkel de Boss Hoss o Marian Gold de Alphaville, para luego retratarlos. "Los visto, por así decirlo, con sus propias palabras; es como un abrigo", cuenta. La exposición y el libro con los aproximadamente 100 retratos se presentarán al público en unos dos años.
Esta experta en caligrafía desearía que mucha más gente volviera a escribir a mano. Muchos creen que no saben escribir bonito, pero ella afirma: "No tienen que escribir bonito, no tienen que caligrafiar, simplemente deben escribir. Y la letra no tiene por qué verse bien de inmediato". Cree que lo más importante es mantener en movimiento los músculos y las sinapsis. "La belleza acaba llegando de todos modos", asegura.
El 23 de enero es el Día Mundial de la Escritura a Mano
Jeannine comparte este objetivo con la Fundación Escritura a Mano alemana, con sede en Wiesbaden. Esta trabaja con los alumnos en edad escolar para que descubran el amor por la escritura manual y sus beneficios, también mediante un concurso de escritura con motivo del Día Mundial de la Escritura a Mano, el 23 de enero. "Las investigaciones demuestran que escribir a mano es puro entrenamiento mental para el cerebro", explica a la agencia dpa el director de la fundación, Raoul Kroehl. "Aprender a escribir es aprender a pensar", señala.
La caligrafía es, además, como una huella dactilar, añade Jeannine. "Es única; cada letra es como una personalidad. Por eso: hay que hacerlo y no solo teclear", recomienda. Considera una pena que muchos niños en la escuela escriban principalmente en letra de imprenta. Por supuesto, reconoce que todo está en constante cambio. "Teclear y deslizar el dedo también es importante. Pero no debemos perder lo otro", dice. "Debe conservarse".